Para reconstruir Onitsha, Aba, Nnewi y otras ciudades comerciales después de 1970, los igbo recurrieron al Igba Boi, una forma de aprendizaje empresarial no remunerado que suele describirse como una de las mayores incubadoras informales de empresas del mundo. Un comerciante establecido (el Oga) acoge a un joven (Nwa Boi) de su aldea o familia extensa, en tres etapas:
- Selección y formación. Tras una entrega formal entre familias, el aprendiz vive con el maestro durante unos cuatro a siete años, con alojamiento y comida, mientras aprende un oficio (repuestos, electrónica, textiles), contabilidad, negociación y logística.
- Servicio y lealtad. El aprendiz trabaja sin salario, ayudando a que el negocio crezca mientras demuestra honradez y resiliencia.
- Establecimiento. Al final, el maestro lo «establece» con capital inicial, a menudo una tienda alquilada y un primer stock, para que abra su propio negocio.
Repetido a lo largo de generaciones, este ciclo ha creado miles de empresas y a algunos de los empresarios más conocidos de Nigeria, como Cosmas Maduka, del grupo Coscharis. En 2025, el estado de Anambra adoptó la Ley Igba Boi (en vigor desde el 10 de septiembre de 2025), que exige contratos escritos, crea una Comisión de Aprendizaje Igbo y añade protecciones sociales para prevenir la explotación.
